miércoles, 30 de abril de 2014

El callejon del diablo en Monclova

Por Silvia Mancha




Monclova, Coah.- Después que la Santa Inquisición se enfrascara en una cruenta lucha contra las brujas de Monclova, cansado el diablo de esperar en los márgenes del Río Monclova donde comúnmente sostenían sus entrevistas, una noche decidió salir en la búsqueda de sus seguidoras.

Cuentan que esa noche no fue como ninguna de las estrelladas de la ciudad, sino que anocheció más temprano, fue un cielo huérfano de estrellas y las únicas luces que se veían eran los quinqués encendidos que se dejaban ver por las ventanas de las casonas del Monclova antiguo.

En sus andares por la ciudad de los márgenes del río, rumbo a la Plaza Principal donde se había enterado estaban castigando a sus seguidoras, el maligno eligió uno de los muchos callejones de lo que ahora es el centro de la ciudad, el cual se resplandeció por la flama que parecía envolverlo a su paso.

En la época colonial, en Monclova únicamente eran calles las que corren de sur a norte, de acuerdo al historiador Juan Blackaller, y las demás que van de oriente a poniente eran los callejones.

Cuentan quienes lo vieron, que era un hombre bien parecido que llevaba un gato negro en sus brazos, tal como relata la historia, y se presentaba en sus entrevistas con las brujas de Monclova en los márgenes del río.

Desde entonces, la gente religiosa pugnó mucho tiempo para que le quitaran el nombre del Callejón del Diablo porque invocaba al maligno, de modo que le pusieron el Callejón del Golpe, el Callejón del Río, el Callejón del Águila, pero poco después del año 1850, las autoridades eclesiásticas decidieron intervenir y le pusieron el callejón de San Juan.

“Hay en el Archivo Municipal una declaración de bienes de un señor llamado Manuel Castillo que me parece muy simpática, porque dice que tiene su morada de tantos cuartos situada en el Callejón del Diablo, alias Callejón de San Juan”, contó el historiador Juan Blackaller.

También comenta que “fui y le pregunté a la gente de ahí, ¿Cómo se llama aquí? dijeron se llama el Callejón del Diablo, pero que Carlos Páez le puso Jesús Barrera”.

Y es que hay quienes aseguran que de cuando en cuando, la calle Jesús Barrera sin más presenta una iluminación inusual por las noches, atreviéndose algunos a señalar que es porque el Diablo va pasando en busca de sus seguidoras.

UNA VERSIÓN MÁS

Otra versión de la leyenda del Callejón del Diablo en la zona centro de Monclova, es que en una madrugada, en tiempos de la Colonia, unos hombres estaban jugando a la baraja en una casona en lo que ahora es la calle Barrera, que conduce al parque Xochipilli I, pero antes topaba con el Río Monclova.

Cuentan que a las tres de la mañana uno de los jugadores estaba ganando continuamente y dijo: “A mí ni el diablo me gana”, y en eso entró un señor y le dijo “Yo soy el Diablo, vamos a jugar”, y se levantaron todos corriendo despavoridos por la maligna aparición.

Fuente: http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/Leyendas-de-Monclova-El-Callejon-del-Diablo

viernes, 25 de abril de 2014

Historia del Paricutín Michoacan

Por: Sergio Fitch Watkins y Margarita Cervi


Foto: Eric Fortin
Volcán Parícutin, (Michoacán).


En 1943 el pueblo de San Juan quedó sepultado por la lava del Paricutín, el volcán más joven del mundo. ¿Lo conoces?

Cuando era niño llegué a oír historias acerca del nacimiento de un volcán en medio de un campo de maíz; de la erupción que destruyó el pueblo de San Juan (ahora San Juan Quemado), y de cenizas que llegaron hasta la ciudad de México. Así fue como me interesé en el Paricutín, y aunque en aquellos años no tuve oportunidad de conocerlo, nunca salió de mi mente el ir alguna vez.

Muchos años después, por cuestiones de trabajo, tuve la oportunidad de llevar a dos grupos de turistas estadunidenses que deseaban caminar por el área del volcán y, si las condiciones lo permitían, ascenderlo.

La primera vez que fui, nos fue un poco difícil llegar al pueblo desde el cual se visita el Paricutín: Angahuan. Los caminos eran de terracería y en el pueblo apenas hablaban algo de español (aún ahora sus habitantes hablan más el purépecha, su lengua natal, que ningún otro idioma; de hecho, ellos nombran al famoso volcán respetando su nombre purépecha: Parikutini).

Una vez en Angahuan contratamos los servicios de un guía local y un par de caballos, y comenzamos la caminata. Nos tomó cerca de una hora llegar al sitio donde se encontraba el pueblo de San Juan, que fuera sepultado por la erupción en 1943. Se encuentra casi al borde del campo de lava y lo único que queda visible de este lugar es la parte frontal de la iglesia con una torre que permaneció intacta, parte de la segunda torre, también del frente, pero que se derrumbó, y la parte posterior de ésta, donde se encontraba el atrio, que también se salvó.

El guía local nos contó algunas historias de la erupción, de la iglesia y de toda la gente que murió en ella. Algunos de los estadounidenses se mostraban muy impresionados por la vista del volcán, el campo de lava y el tétrico espectáculo de los restos de esta iglesia que aún quedan.

Después, el guía nos habló de un lugar donde se supone que aún corre lava; nos preguntó si nos gustaría visitarlo y de inmediato dijimos que sí. Nos condujo por pequeñas veredas entre el bosque y luego por el pedregal hasta llegar al lugar. El espectáculo era impresionante: entre algunas fisuras en las rocas salía un calor fortísimo y seco, a tal grado que no podíamos pararnos muy cerca de ellas porque sentíamos abrasarnos, y aunque la lava no se veía, no quedaba duda de que por debajo de la tierra, ésta continuaba corriendo. Seguimos deambulando por el pedregal hasta que el guía nos condujo a la base del cono volcánico, a lo que sería su lado derecho visto desde Angahuan, y en un par de horas estábamos en la cima.

La segunda vez que ascendí al Paricutín, llevaba conmigo a un grupo de estadunidenses entre los que se encontraba una señora de 70 años.

Una vez más contratamos un guía local, al cual le insistí que necesitaba encontrar una ruta más fácil para ascender al volcán debido a la edad de la señora. Manejamos unas dos horas por unos caminos de terracería cubiertos con ceniza volcánica, lo que ocasionó que nos atascáramos un par de veces porque nuestro vehículo no tenía doble tracción. Al fin, llegamos por el lado de atrás (visto desde Angahuan), muy cerca del cono volcánico. Cruzamos el campo de lava petrificada por espacio de una hora y comenzamos a subir por un camino bastante bien marcado. En poco menos de una hora llegamos al cráter. La señora de 70 años resultó más fuerte de lo que pensábamos y no tuvo ningún problema, ni en el ascenso ni para regresar hasta donde habíamos dejado el auto.

Muchos años después, al hablar con la gente de México Desconocido acerca de escribir un artículo del ascenso al Paricutín, me cercioré de que mis antiguas fotos del lugar no estaban como para ser publicadas; así pues, llamé a mi compañero de aventuras, Enrique Salazar, y le propuse la ascensión al volcán Paricutín. Él siempre había tenido deseos de subirlo, también entusiasmado por la serie de historias que había oído acerca de él, así que partimos hacia Michoacán.
Me sorprendió la serie de cambios que ha habido en el área.

Entre otras cosas, el camino de 21 km hacia Angahuan ahora está pavimentado, así que fue muy fácil llegar. Los habitantes del lugar siguen ofreciendo sus servicios como guías y aunque nos hubiera gustado poder darle a alguien el trabajo, íbamos muy cortos de recursos económicos. Ahora ya hay un bonito hotel al final del pueblo de Angahuan, con cabañas y restaurante, que cuenta con información acerca de la erupción del Paricutín (muchas fotos, etc.). En una de las paredes de este lugar existe un colorido y bonito mural que representa el nacimiento del volcán.

Comenzamos la caminata y pronto llegamos a las ruinas de la iglesia. Decidimos continuar y tratar de llegar al cráter para pasar la noche en el borde. Llevábamos solamente dos litros de agua, un poco de leche y un par de conchas de pan. Para mi sorpresa, descubrí que Enrique no traía bolsa de dormir, pero él dijo que esto no representaba gran problema.

Decidimos tomar una ruta que después llamamos la “Vía de los Tarados”, que consistió en no ir por alguna vereda, sino cruzar el pedregal, que tiene como 10 km, hasta la base del cono y luego tratar de ascenderlo en forma directa. Cruzamos el único bosque que hay entre la iglesia y el cono y comenzamos a caminar sobre un mar de piedras filosas y sueltas. A veces teníamos que subir, casi escalar, algunos grandes bloques de piedra y del mismo modo teníamos que bajarlos del otro lado. Lo hicimos con toda precaución para evitar alguna lesión, porque salir de aquí con un pie torcido o cualquier otro accidente, por pequeño que fuera, hubiera sido muy doloroso y difícil. Nos caímos algunas veces; otras los bloques que pisábamos se movían y uno de ellos cayó sobre mi pierna y me hizo algunas cortadas en la espinilla.

Llegamos a las primeras emanaciones de vapor, que eran muchas e inodoras y, hasta cierto punto, fue agradable sentir el calorcito. De lejos veíamos algunas zonas donde las piedras, que normalmente son negras, estaban cubiertas de una capa blanca. A la distancia parecían sales, pero cuando llegamos a la primera sección de éstas, nos sorprendió que lo que las cubría era una especie de capa de azufre. También salía entre las grietas un calor fortísimo y las piedras estaban muy calientes.

Por fin, después de tres horas y media de lucha con las piedras, llegamos a la base del cono. El sol ya se había puesto, así que decidimos apretar el paso. Ascendimos la primera parte del cono de forma directa, lo que resultó muy fácil porque el terreno, aunque bastante empinado, es muy firme. Llegamos al lugar donde se juntan la caldera secundaria y el cono principal y encontramos un buen camino que lleva al borde del cráter. La caldera secundaria emite vapores y gran cantidad de calor seco. Arriba de ésta se encuentra el cono principal que está lleno de pequeñas plantitas que le dan un aspecto muy bonito. Aquí el camino hace tres zigzags hasta el cráter y está bastante empinado y lleno de piedras y arena sueltas, pero no es difícil. Llegamos al cráter prácticamente de noche; disfrutamos del paisaje, tomamos un poco de agua y nos preparamos para dormir.

Enrique se puso toda la ropa que traía y yo me metí muy cómodo a la bolsa de dormir. Nos despertamos muchas voces por la noche debido a la sed —habíamos agotado nuestra reserva de agua— y también a un viento fuerte que soplaba a ratos. Nos levantamos antes del amanecer y gozamos de una hermosa salida del sol. El cráter tiene muchas emanaciones de vapor y el suelo esta caliente, tal vez por eso Enrique no pasó gran frío.

Decidimos darle la vuelta al cráter, así que nos fuimos hacia la derecha (viendo el volcán de frente desde Angahuan), y en unos 10 minutos llegamos a la cruz que marca la cumbre más alta que tiene una altura de 2 810 m snm. Si hubiéramos llevado comida la habríamos podido cocinar sobre ésta, ya que estaba sumamente caliente.

Continuamos nuestro viaje alrededor del cráter y llegamos al lado más bajo de éste. Aquí también hay una cruz más pequeña, y una placa en memoria del pueblo desaparecido de San Juan Quemado.

Media hora más tarde llegamos al lugar de nuestro campamento, recogimos nuestras cosas y emprendimos el descenso. Seguimos los zigzags hasta el cono secundario y aquí, para nuestra suerte, encontramos un camino bastante marcado hasta la base del cono. De allí este camino se interna en el pedregal y se vuelve un poco difícil de seguir. Muchas veces tuvimos que buscarlo a los lados y regresarnos un poco para relocalizarlo porque no nos emocionaba mucho la idea de volver a cruzar el pedregal como tontos. Cuatro horas más tarde, llegamos al pueblo de Angahuan. Nos subimos al coche y regresamos a la ciudad de México.

Ciertamente el Paricutín es una de las ascensiones más bellas que tenemos en México. Desgraciadamente la gente que lo visita ha tirado unas cantidades impresionantes de basura. De hecho, nunca había visto un lugar más sucio; los lugareños venden papas y refrescos en la orilla del pedregal, muy cerca de la iglesia destruida, y la gente tira bolsas de papel, botellas y demás, por toda el área. Es una pena que no conservemos nuestras zonas naturales de una manera más adecuada. Visitar el volcán Paricutín es toda una experiencia, tanto por su belleza, como por lo que ha implicado para la geología de nuestro país. El Paricutín, por su reciente nacimiento, es decir, de cero a como lo conocemos ahora, está considerado una de las maravillas naturales del mundo. ¿Cuándo dejaremos de destruir nuestros tesoros?
SI USTED VAS AL PARICUTÍN

Toma la carretera número 14 de Morelia a Uruapan (110 km). Una vez allí tome la carretera 37 rumbo a Paracho y un poco antes de llegar a Capácuaro (18 km) desvíese a su derecha hacia Angahuan (19 km).

En Angahuan encontrará todos los servicios y podrá contactar a los guías que te llevarán al volcán.


Fuente: http://www.mexicodesconocido.com.mx/parikutini.html

domingo, 20 de abril de 2014

Historia de La Quebrada Acapulco





Este es un relato de como dio Inicio el hasta ahora popular show de los clavados en la Quebrada Acapulco Un show que se ah visto desde los principios de los años 50 y 60 Cuando el Puerto de Acapulco empezaba a formar leyenda de majestuoso y exclusivo, esperamos disfruten este relato.

Subía el peñasco con la dificultad vencida por la práctica de todos los días, frente a la muchachada del barrio: Poncho y Chava Apac, (los "Toronjos"), el "Chupetas", Poli, el "Viruta", la "Changa", el "Chocolate" y otros más. El que escalaba el peñasco había terminado de pescar para llevar algo de alimento a su madre, la "Jefa" como la conocían los muchachos del barrio, doña Adelina Ríos, una mujer oriunda del puerto, a la que tres experiencias matrimoniales sólo le dejaron seis chamacos y dos niñas que tenía que encausar en el duro camino de la vida.

Mientras la ensarta de pescado producto de la pesca del día era mantenida atada a las rocas bajas del acantilado, apenas sumergida en las aguas marinas donde rompían impetuosas las olas del mar, para mantener fresco el pescado capturado. El muchacho nativo de aquel hermoso puerto, de escasos quince años, empujado por el acicate de las burlas de los hermanos y amigos, enfrentaba el reto de ver cuánto más podía escalar aquel promontorio de treinta y cinco metros de altura. Cada vez que se reunían en ese lugar había que vencer el límite de ascenso del intento anterior.
Apoyando con mucha dificultad los pies en las filosas salientes rocosas, utilizando las manos y hasta las uñas para escalar, Roberto Apac seguía subiendo, mientras más se acercaba a la cima, más determinación encontraba en su ánimo, ¡Esta vez lo lograría!, no le importaba poner en riesgo su vida, ya no escuchaba el bramido del mar al romper en la hendidura del acantilado, no lo alcanzaban tampoco las gritos de júbilo de sus camaradas y hermanos, que al ver que estaba a punto de lograr su objetivo, ahora le enviaban gritos de ánimo para que siguiera escalando.

En esos momentos sólo sentía el gozo ingenuo de ser mejor escalador que su hermano Alfonso y demás nativos que lo miraban con admiración, otros con envidia. Su hermano con quien había empezado a subir en esa ocasión, se detuvo en una saliente a la mitad de la construcción rocosa y lo miraba con orgullo fraterno como iba subiendo y estaba a punto de vencer al conjunto de rocas que la madre naturaleza esculpió en aquel recodo de la costa. El viento fresco de la bocana meció el pelo del muchacho cuando éste alcanzó la cima del montículo de piedra, fue como un beso amoroso al hijo de aquella tierra por el esfuerzo realizado.
Cuando Roberto se vio en la cúspide del montículo y calibró la altura en que se encontraba sintió vértigo y se estremeció por el miedo que sentía a destiempo al comprender el peligro en que había estado. Un resbalón, una piedra que se desprendiera bajo su peso, un error de cálculo al impulsarse con las manos o cualquier otro incidente pudieron provocarle la caída y con ella la muerte. Entonces se postró de rodillas y agradeció a Dios y a la Virgen Guadalupe que lo hubieran protegido. Mientras desde abajo le llegaban los gritos de sus hermanos y amigos para que apurara el descenso porque se les hacía tarde para regresar a sus casas. –¡Vamos Robert, empieza a bajar, tenemos que irnos! -¡Apúrate hermano, si llegamos tarde nos cuerean! -¡Bájate rápidoooo! –Andalee!

Roberto intentó iniciar el descenso, caminó al borde del precipicio, buscó con la mirada un lugar adecuado para empezar a bajar. Como era la primera vez que subía, ahora tendría que buscar un camino para descender. El tiempo y los gritos exigentes de los que estaban abajo lo apremiaban, lo llenaban de nerviosismo y sintió mucha congoja de pensar en los cintarazos que le daría su madre doña Adelina. Observó con respeto la superficie escarpada en busca de una salida de escape para aquella abrumadora situación. Miró casi con horror lo reducido que se veía desde arriba el canal que quedaba entre el peñasco y tierra firme, vio desde la altura en que se encontraba como al entrar la ola impetuosa en el estrecho, las aguas subían un buen tramo y luego con el reflujo aminoraba la profundidad del lugar. Volvió a esperar a que entrara la ola y confirmó su anterior apreciación. ¡Entonces lo decidió! Se lanzaría desde aquella imponente altura, justo cuando el agua del mar empezara a invadir el canal, tendría que calcularlo muy bien, debería arrojarse al vació midiendo el tiempo necesario para caer precisamente cuando el volumen de agua alcanzara su mayor altura –menos de 4 metros de profundidad-. También consideró la fuerza del impulso que tomaría en vuelo horizontal para poder librar las salientes rocosas y luego perfilar su caída hacía el mar.
Roberto Apac después de santiguarse en varias ocasiones y pedirle perdón con el pensamiento a su madre por lo que iba a hacer, esperó el momento propicio para lanzarse al vació. Abajo, sus acompañantes, al verlo parado al borde del acantilado adivinaron sus intenciones. Los gritos ahora eran de espanto, de alarma, de desesperación. Su hermano Salvador que desde muy chamaco tuvo un vozarrón le gritaba: -¡Si te avientas te vas a matar, no seas pendejo! ¡Si te matas, te chingo! Le gritaba como enloquecido. -¡No te tires cabrón! ¡No lo hagas!, ¡Por favor no lo hagas! Le decían a gritos los otros.
Sin importar se lanzó y una figura humana se recortó en el aire frente a la inmensidad del mar del Pacífico mexicano, primero como el grácil vuelo de una gaviota marina y luego como una saeta que cae en picada para reunirse casi amorosamente con las aguas del mar tropical. Así un 13 de febrero de 1932, en un cálido atardecer se vio por primera vez un clavado desde la cima de aquel montículo. Fue Roberto Apac, un nativo de Acapulco quien se lanzaba al vacío desafiando a la muerte en un hermoso clavado desde la Quebrada en Acapulco, México, un lugar de fama internacional en donde desde entonces se práctica este peligroso y afamado deporte. Woow Soberbio el relato que le rindió su hijo a su padre o no? Continuando con mi escrito he de decir que a pesar que fue Roberto Apac el primer clavadista no fue él precisamente quien le diera fama a este espectáculo mundial sino fue un amigo de él y su hermano conocido como el "Chupetas" quien murió a los 76 años, este clavadista tuvo un récord guiness con 37 mil 400 clavados en toda su historia doblando en películas a personajes de talla internacional como el actor Johnny Weismuller mejor conocido como Tarzán el Rey de la Selva el que todos conocemos y a quien conoció en Acapulco y suplía en los clavados que llegó a realizar en sus películas, también el Chupetas conoció a otro grandes personajes del mundo como Frank Sinatra y Elvis Presley. Su fama al paso de los años se hizo internacional que incluso la marca de relojes Times le pidió hacer publicidad para ellos así como La Casa de Whisky Johnny Walker. Mientras varios personajes de fama mundial deseaban vivir en Acapulco el famoso Tarzán prefirió morir en su amado Acapulco lugar del que se enamoro y tuvo su residencia por algunos años, por eso sus restos descansan hoy en el Panteón Valle de la Luz del Puerto.

martes, 8 de abril de 2014

Leyendas de Adelita, Valentina y 'la coronel' Amalio




A un lado de la Adelita y la Valentina, elevadas a leyenda de la revolución mexicana que cumple su centenario este sábado, surge el misterio de 'la coronel' Amalio, la hija de hacendados que cambió el faldón por el pantalón y las muñecas por el fusil para lanzarse a la lucha armada.

Las instantáneas de la Revolución Mexicana han inmortalizado a cientos de 'Adelitas' mujeres que se subían a los trenes para acompañar la lucha armada, l mayoría a cargo de tareas como alimentar y proveer de vestuario a las tropas, otras como enfermeras y otras más contadas que tomaron las armas.

'Las mujeres también participaron en la Revolución, formaron organizaciones políticas y sociales. Otras se hicieron enfermeras, como la Adelita, o tomaron las armas, como Valentina, para luchar contra la dictadura de Porfirio Díaz', que gobernó México entre 1876 y 1911, comenta a la AFP Antonio Aguilar, director del archivo de la secretaría de la Defensa de México que guarda documentos sobre el tema.

'Y si Adelita quisiera ser mi novia' la letra de un popular corrido de la revolución ha inmortalizado a a la enfermera que atendió a los heridos del ejército revolucionario y formó parte de la naciente Cruz Blanca de México.

Originaria de Ciudad Juárez (norte), Adela Pérez Velarde, su nombre real, sirvió desde los 15 años como enfermera de las tropas, lo que en 1963 le valió ser reconocida como Veterana de la Revolución Mexicana, según consta en los archivos de la Defensa.

'Hubo mujeres, muy pocas, que lucharon con las armas en la mano, como Valentina Ramírez Avitia, que incluso en su expediente menciona que causó alta como soldado y la dieron de baja por el hecho de ser mujer', añade el capitán Aguilar.

Otra combatiente, Valentina quedó consagrada en el imaginario popular gracias a su propia melodía y a una de las imágenes más emblemáticas de la Revolución, en la que aparece de pantalón y sombrero, con el pecho cruzado por cananas, rifle a un costado y pistola al cinto, rodeada de hombres que la miran entre curiosos y burlones.

El temor a las burlas hizo que algunas combatientes escondieran su género.

'Tenemos un caso único documentado: el de Amalia Robles, que fue mujer pero en la Revolución se puso ropas de hombre para poder estar al frente de sus tropas y llegar hasta el grado de coronel', añade Aguilar.

Originaria de Guerrero (sur), al llegar 'la bola', como los ricos llamaban despectivamente a los revolucionarios, la joven modificó la última letra de su nombre, se cortó las trenzas y cambió el faldón por un pantalón, reclutó a los peones de su hacienda y se lanzó a la contienda.

'Era hija de hacendados. Se unió a las filas de Emiliano Zapata', explica Aguilar sobre 'la coronel' que sirvió al ejército revolucionario del 23 de septiembre de 1911 al 27 de noviembre de 1924, participando en al menos siete campañas militares y en más de 70 combates.

'En agosto de 1970, se le reconoció oficialmente como veterano de la Revolución por los servicios que prestó a la misma, concediéndosele la condecoración al mérito revolucionario', explica Aguilar.

La leyenda de Amalio, que militó en organizaciones socialistas, es ampliamente conocida en su pueblo natal de Xochipala (Guerrero), donde incluso han erigido un pequeño museo con fotos de distintas épocas de su vida, personificada como hombre.

'Para poder luchar en las fuerzas revolucionarias, se tuvo que disfrazar de hombre y se puso Amalio. Después de la Revolución siguió como hombre y cuentan que mato a dos tipos que se burlaron de ella, por lo que estuvo en la cárcel', explica Regner Montiel, habitante de Xochipala.

La 'coronel Amalio' murió en 1984, a sus 95 años, y cinco después de admitir en un trámite administrativo oficial su género.

El hecho de que lo hubiera ocultado por décadas se entiende por otro hecho que consta en documentos del archivo militar: muchas veteranas de la revolución jamás fueron consideras como elementos del Ejército, y se les negó una pensión.


Fuente: http://www.terra.com.mx/articulo.aspx?articuloId=995994

La Señora del cinco, Mexicali




Esta es una historia real aunque todo mundo diga eso y sea un cliché. en la ciudad de mexicali, baja california, en méxico, existe una leyenda muy vieja, toda la ciudad la conoce, sobre todo, la gente de mayor edad puesto que esta ciudad (aquí nací y vivo) apenas acaba de cumplir 100 años, entonces no es nada raro que hasta los jóvenes la conozcamos bien.

Hace muchos años en el centro de la ciudad vivía una señora que maltrataba mucho a sus hijos, les gritaba todo el tiempo, les pegaba y los encerraba en la casa. así pasó el tiempo, hasta que sus hijos se hicieron mayores, se casaron y la abandonaron.

La señora, sintiéndose culpable y con remordimientos, fue a la iglesia de la ciudad a hablar con el sacerdote, le contó todas las cosas que les había hecho a sus hijos durante muchos años, el padre, al escuchar las crueldades que la mujer había cometido, le dijo que sus pecados eran muchos, que una madre como ella sólo podía viajar a roma para allí encontrar el perdón de dios. pero la señora era muy pobre y no tenía manera de costear un viaje, ¡mucho menos hasta roma!, así que el sacerdote le ordenó que pidiera limosna, pero (para que su penitencia fuera más dura) sólo debía aceptar monedas de cinco centavos (equivalente a cinco pesos mexicanos de hoy) y si le daban monedas de otra cantidad, debía devolverlas.

La mujer salió de la iglesia y ese mismo día empezó con su misión, todos los días se sentaba frente a la iglesia a dinero, mucha gente se sorprendía al ver que cuando le intentabas dar monedas de mayor valor las rechazaba, por lo que la comenzaron a llamar la señora del cinco.

Tristemente, años más tarde y poco antes de poder conseguir el dinero suficiente para el viaje, enfermó gravemente y murió.

Días después de su muerte, un señor que caminaba frente a la iglesia cierta noche vio a una vieja que llevaba un velo en la cabeza con apariencia muy humilde. la mujer se le acercó y le dijo:

- señor, ¿no me regala un cinco?.
- no tengo, pero tome esta moneda de veinte.
- entonces ella se descubrió la cara y era el rostro de una calavera.
- ¡no pedí veinte centavos, pedí cinco! ¡lo maldigo!

Y así sucedió que muchas personas relataban lo mismo, y a muchas de ellas les ocurrían desgracias al poco tiempo, y los papás solían asustarnos con el clásico te va a llevar la señora del cinco.

La historia se volvió tan popular (fuera verdad o no) que en mexicali, durante muchos años, se acostumbró llevar siempre una moneda de cinco si salías a la calle, y las casas de todas las familias tenían siempre un vasito lleno de monedas de cinco centavos por si la mujer tocaba a la puerta.

Yo no conocí esta historia hasta la secundaria, en clase de lectura y redacción, un día que nos pusimos a hablar de historias de terror, una amiga la mencionó y resulta que casi todo mundo conocía la leyenda menos yo. entonces la profesora nos contó que cuando ella tenía como 9 años, en su casa también juntaban moneditas de cinco y que se hablaba de la leyenda de la señora aunque nadie de la familia la hubiera visto. un día la dejaron sola en la casa y le dijeron que no abriera la puerta para nada (obviamente no por el fantasma, sino por los delincuentes), y a ella le recordó la historia, pero no le dio miedo. al poco rato de que sus papás se fueron, alguien llamó a la puerta y ella, temorosa de abrir, se asomó por la ventana. dice que se quedó helada al ver a una figura con una capa negra que parecía flotar del suelo y no tener cabeza. jamás supo si se trataba de la señora del cinco o no, porque no se atrevió a abrirle la puerta, sino que se escondió llorando debajo de la cama hasta que llegaron sus papás, que ni siquiera le creyeron...

Yo sinceramente no sé qué creer, pero en fin, es una leyenda.


Fuente: http://leyendasdebc.blogspot.mx/

lunes, 31 de marzo de 2014

Leyenda de Juan Soldado, Tijuana

Por: Victoria Irineo y Julia Guzman

En el intento de definir y describir los acontecimiento que engloban lo referente a Juan Soldado, se podría llegar a la conclusión que todo eso conforma una leyenda tijuanense, cuyo personaje principal es Juan Castillo Morales, mejor conocido como Juan Soldado. Es una leyenda, ya que es aquel relato tradicional en el que existe un elemento de verdad, a lo contrario de mito donde todo lo que se cuenta es inventado o falso.

La ubicación tangible de esta leyenda se encuentra ubicada geográficamente en el Panteón Municipal Número Uno de la ciudad de Tijuana en la Avenida Carranza de la Colonia Castillo. Esta es la ubicación tangible ya que alrededor de los restos del personaje mítico de Juan soldado (patrimonio intangible) se reúnen los múltiples fieles que día tras día acuden a pedirle favores a cambio de una veladora o visitas más seguidas.

La leyenda de Juan Soldado no debe de ser tomada sólo por un simple dato ¨curioso¨, sino como una experiencia que comparte la comunidad tijuanense ya que después de estar observando el recinto mítico que le han hecho a los restos del soldado se llega a la conclusión de que tal leyenda es interviene en las vidas y modifica las relaciones de la población, sin importar lo verosímil del relato y es así que la mini ficción de Juan Soldado es un hecho histórico pero a la vez un hecho literario que lo ha escrito la misma comunidad tijuanense, un hecho que se encuentra entre lo real y lo mítico, un hecho que actúa a favor de los beneficios del que le pide un “milagro” pasar a Estados Unidos o dinero, ¿Milagro? Un hecho que produce ganancias, pocas pero las produce, al menos eso nos comento doña Virginia que lleva 34 años en la venta de accesorios relacionados con Juan Soldado afueras del panteón. Un hecho que provoca emociones y sensaciones, como nos cuentan uno de los panteoneros: “no yo no estoy orgulloso de esta vergüenza, ¿como un violador va ha ser parte del patrimonio cultural de Tijuana?”. Un hecho que le provoca vergüenza, mientras a algunos les provoca regocijo, como aquella fiel devota de Juanito “es muy bonito creer y pedir con el corazón, es algo que no se puede explicar”.

El propósito que se tiene con la realización del trabajo es conocer y difundir una pequeña parte de la historia de Tijuana, que a pesar de ser una ciudad joven tiene una infinidad de significados que se pueden investigar. Juan Soldado ha logrado ser una leyenda que tienen un significado religioso y que surge a partir de la necesidad de creer en algo que les puede ayudar en su vida diaria.

Contexto Histórico

El conjunto de situaciones significativas de Tijuana que rodean el hecho de la muerte de Juan soldado son las siguientes. Para 1889 Tijuana era una pequeña población que apenas se establecía como un pueblo, dejar de ser la ranchería Tía Juana y pasa a ser Tijuana. Con pocos menos de 250 habitantes el panorama urbano comenzaba a notarse con las calles ya alumbradas con lámparas, pero aun con unas pocas casas, era natural que la población se conociera.[1] A pesar de la escasa población de Tijuana la vida tranquila se comenzó a ver afectada por la vecindad con Estados Unidos, los ciudadanos americanos aficionados al juego, a las bebidas, mujeres vieron en Tijuana un sitio de escape para sus vicios causando un gran flujo de turistas.

Para 1916 se abrieron las puertas del complejo turístico más importante de la época el Hipódromo Agua Caliente que se convirtió en el sector turístico más atrayente para los ciudadanos norteamericanos. Con la Ley Seca en los Estados Unidos en los años 20, la población tijuanense empezó a convivir más con la norteamericana. El auge económico se dio rápidamente aunque las empresas que se instalaron en la región en su mayoría eran de algunos ciudadanos estadounidenses. Por lo que no toda la población era ocupada en trabajos de los centros turísticos sino solo unos cuantos, por lo que origino la discriminación laboral para muchos pobladores.[2] A partir de este momento Tijuana era vista como una ciudad frívola debido a que solamente concurrían personas ricas como las estrellas de del cine americano o los líderes de las mafias más importantes.
Para los años 30 Tijuana consumía productos del mercado anglosajón, no tenía muchas relaciones con el resto del país, flujo humano debido a la deportación de mexicanos por parte de EUA, lo que originó el establecimiento de personas en lugares irregulares. Para 1938 oficialmente se decretó la clausura del Casino Agua Caliente lo que originó la pérdida de bastantes empleos, pero sobre todo la fuente de ingresos para los dueños, provocando conflictos entre el sindicato del CROM y el gobierno.

Ese mismo año el 13 de febrero ocurrió la muerte de la niña Olga Camacho por parte de un soldado raso llamado Juan Castillo Morales. La niña desapareció el día 13, después de ir a la tienda, su madre la empezó a buscar y no la encontraron, se dio aviso a la policía, se inicio la búsqueda pero los resultados fueron nulos. Al día siguiente fue encontrado el cuerpo de la pequeña las averiguaciones señalaron como sospechoso a Juan Castillo, después éste confesó su crimen, lo que provoco la ira de la escasa población que le quería linchar. Se hicieron varias protestas que ocasionaron grandes daños a la Ciudad, tales como el antiguo fuerte de la policía. Entonces la CROM se vio relacionada en los disturbios, debido a que el padre de la niña era uno de los miembros.[3]

Muchos fueron los detenidos y las protestas que culminaron con la formal acusación de Juan Castillo Morales como culpable del asesinato por lo que el día 17 de febrero de 1938 se le aplico la Ley Fuga en el Panteón Número Uno, gran cantidad de personas asistieron a presenciar el actor, a partir de ese momento se inicia la leyenda de Juan Soldado, pues poco después se decía que era inocente y en realidad una persona de mayor rango del ejercito era el culpable, la verdad no se sabe, lo que da origen a la veneración de Juan Soldado.

Comienzo de la devoción a Juan Soldado
Después de la muerte de dicho soldado, se podría decir que automáticamente comienza la mitificación de este, ya que la misma gente cuenta que una señora, tal vez por cierto cargo de conciencia, arroja una piedra donde cayo muerto el soldado y dijo quien pase por aquí, arroje una piedra y rece un padre nuestro por la anima de Juan Soldado¨ fue así que el lugar donde cayó muerto Juan Castillo Morales se comenzó a llenar de piedras e incluso algunos comenzaron a murmurar que le había concebido algún milagro. Fue así como se comienza a desarrollar este lado mítico del soldado que hace milagros, es decir aquel asesino que fue odiado por la sociedad tijuanense enardecida por es supuesta violación de la niña Olga ahora comenzaban a creerlo inocente e incluso santo. Algunos sociólogos comentan que el hecho de mitificación del soldado fue por un hecho de identificación, es decir la comunidad se sentía reprimida y victima de la injusticia de un superior.

No queremos juzgar al soldado si fue víctima o criminal, lo que buscamos es entender este proceso de mitificación que la misma gente le dio al soldado, la mitificación se da por una necesidad de vacío religioso que experimenta la gente que emigra hacia Tijuana, ya que en su anterior origen, la tradición era confiarle los problemas a un santo y debido a que en Tijuana no existe alguna devoción a uno de estos santos "oficiales" de la Iglesia Católica, es por eso que la gente crea su propia tradición.

Lo cierto es que a pesar de ser un mito la gente sigue creyendo en Juan Soldado, acuden a pedirle favores a cambio de su devoción y creer en su inocencia. La mayoría de las personas que acuden a Juan Soldado son de escaso recurso económicos, porque muchos piden pasar al otro lado, mejorar su salud, quitarle el marido a otra persona, conquistar a alguien, desear el mal, evitar que pueda salir embarazada, ayudar a adictos, etc.

Patrimonio Cultural

La leyenda de Juan Soldado es Patrimonio Cultural porque tiene un valor histórico e importante para Tijuana. Ya que sea conformado a través de la historia de la ciudad, con la participación de la gente que se ha estado estableciendo temporalmente. Por estos motivos consideramos que es un patrimonio cultural ya que tienen un valor religioso importante para la gente que en busca de la necesidad de creer en un personaje mítico que le pueda ayudar a solucionar su problemas lo han convertido en un santo a su modo.

Es un patrimonio intangible debido a que no se puede observar a simple vista las ideas generadas por los creyentes. La devoción a Juan Soldado es una tradición a partir de la memoria, ideas colectivas generas con su creencia religiosa.

El patrimonio Cultural del culto a Juan Soldado tiene un significado muy especial para sus creyentes, para ellos representa algo muy valiosa, al grado que cada 24 de junio se le realiza una fiesta en su honor. La importancia se ve caracterizada en esta fiesta porque la gente lo ha hecho parte de su vida y religión.

Conclusión

Inocente o culpable Juan Soldado ha logrado una consagración mágico-religiosa, para los miles de personas que transitan por la ciudad con destino a Estados Unidos. Una tradición que busca del pasado un elemento para hacer de él una práctica dentro del los grupos sociales. Juan Soldado representa para muchos la fe, la ilusión de realizar un milagro. Es la parte de la historia del pueblo no reconocida por la Iglesia Católica, su evolución debido al remordimiento de una sociedad que pudo a ver cometido la injusticia de un inocente, la formación de un santo que es parte de la identidad del tijuanense.

Lo cierto es que en el altar muchas son los recados de agradecimientos de supuestos milagros principalmente de personas que quieren pasar al otro lado. Su importancia fue tal que dejo a un lado a la victima que quedo en las sombras y olvido por parte de la sociedad.
Anexos



Entrada a la tumba de Juan Soldado, en el interior se encuentran los restos de Juan Castillo Morales en donde los creyentes le dejan ofrendas. Foto tomada por: Julia Guzmán, el día 3 de octubre de 2008.



Interior de la tumba de Juan Soldado, en donde se pueden ubicar ofrendas, imágenes y cartas donde el creyente pide milagros o da gracias por ellos. Foto tomada por: Julia Guzmán, el día 3 de octubre de 2008.



En el interior de la tumba de Juan Soldado se pueden observar fotografías, piedras y cartas todos ellos son parte de la forma de agradecimiento o de petición por parte de los creyentes. Es interesante observar como muchas fotos de niños se pueden relacionar con los agradecimientos de sus padres. Foto tomada por: Victoria Irineo, el día 10 de noviembre de 2008.




Estos son algunas de las peticiones que se le hacen a Juan Soldado, se puede observar que es una petición con fines perversos. Las peticiones demuestran que las personas hacen peticiones buenas pero también malas, cuyos objetivos es lograr un beneficio. Foto tomada por: Victoria Irineo, el día 10 de noviembre de 2008.




Puestos ubicados en la Avenida Carranza a las afueras del Panteón Número 1. Se puede observar la venta que se realiza a través del culto de Juan Soldado, por ejemplo podemos encontrar veladoras, estampas, pulseras, esculturas, escapularios, rosarios, fotos, llaveros todos ellos por la necesidad de los creyentes por tener un recuerdo de Juan Soldado. Foto tomada por: Julia Guzmán, el día 3 de octubre de 2008.

[1] José Manuel Valenzuela Arce, “Por los milagros recibidos. Religiosidad popular a través del culto a Juan Soldado”, en Decadencia y auge de las identidades. Cultura nacional, identidad cultural y modernización, coord. Por José Manuel Valenzuela Arce (México: El Colegio de la Frontera Norte, Plaza y Valdez, 2000), p. 95.
[2] Ibid.
[3] confederación Regional Obrera Mexicana.
Bibliografía
Libros

José Manuel Valenzuela Arce, “Por los milagros recibidos. Religiosidad popular a través del culto a Juan Soldado”, en Decadencia y auge de las identidades. Cultura nacional, identidad cultural y modernización, coord. Por José Manuel Valenzuela Arce (México: El Colegio de la Frontera Norte, Plaza y Valdez, 2000), pp. 93-106.
Revistas

Vanderwood, Paul. “Una visita al sepulcro de Juan Soldado” Voces de la Península. Revista de geografía e historia de Baja California Vol.1, núms., 3-4 (julio-diciembre 2003): 37-40. Traducción Vereniz Lavenant Martinez.
Rivera, José Gabriel y Saldaña, José. “Religiosidad popular en Tijuana. El culto a Juan Soldado” Calafia Vol. X, núm. 5, (julio-diciembre 2000): 14-24.
Internet
David Ungerleider Kepler sitio web oficial, “Bordo”, http://www.tij.uia.mx/elbordo/vol04/bordo4_soldado.html. (Acceso noviembre 25, 2008)


Fuente: http://patrimoniocultural-estudiantesuabc.blogspot.mx/2008/12/juan-soldado.html

Leyenda del Chupacabras

Chupacabras: la evolución creó una leyenda




Chupacabras
Fotografía de Eric Gay, AP


La leyenda de un misterioso monstruo que chupa la sangre al ganado se extendió en México, el sudoeste de Estados Unidos e incluso China desde mediados de los años 90, cuando se denunció por primera vez la existencia de chupacabras en Puerto Rico.
Ahora los científicos afirman poder explicar estas historias con la ayuda de la teoría de la evolución.

Supuestamente, los chupacabras han sido vistos recientemente, lo que les convierte en monstruos mucho más accesibles para el estudio que, por ejemplo, el monstruo del Lago Ness o Bigfoot.

En la mayoría de los casos, las criaturas han resultado ser coyotes con escabiosis, también llamada sarna, una dolorosa y en ocasiones mortal enfermedad que hace que al animal se le caiga el pelo y se le formen costras en la piel, entre otros síntomas.

Para algunos científicos esta explicación es suficiente. «No creo que haya que buscar más teorías», afirma Barry OConnor, entomólogo de la Universidad de Michigan, que ha estudiado el parásito que causa la sarna (Sarcoptes scabiei).

De la misma manera, el especialista en enfermedades Kevin Keel ha observado imágenes de cadáveres de supuestos chupacabras y afirma que se trata de coyotes, pero comprende que otros no fueran capaces de reconocer a este animal.

«Sigue pareciendo un coyote, pero en una versión bastante distinta», comenta Keel, que forma parte del Southeastern Cooperative Wildlife Disease Study de la Universidad de Georgia.

«Si lo viera en el bosque no habría pensado que se trata de un chupacabras, pero yo he estudiado coyotes y zorros con sarna durante mucho tiempo. Una persona no profesional, en cambio, podría confundirlos».

Evolución de los chupacabras

El Sarcoptes scabiei también es responsable de la sarna en humanos. El ácaro se introduce bajo la piel del huésped (ya sea animal o humano), segrega material de deshecho y deja sus huevos, lo que provoca una reacción inflamatoria del sistema inmunitario.

En humanos la reacción alérgica suele ser una molestia menor, pero en animales como los coyotes, que no han desarrollado defensas efectivas contra el Sarcopte, puede ser mortal.

OConnor cree que es posible que el ácaro haya pasado de humanos a perros domésticos y de éstos a coyotes, zorros y lobos salvajes.

Su investigación sugiere que la razón por la que la respuesta es tan diferente es que los humanos y otros primates han vivido con el ácaro durante gran parte de su evolución, mientras que otros animales no.

«Los primates fueron los primeros huéspedes» del ácaro, afirma OConnor. «Nuestra evolución nos permite mantener controlada la sarna, a contrario de lo que ocurre con otros los animales».

En otras palabras, la evolución de los humanos ha permitido que nuestro sistema inmunitario neutralice la infección antes de que ésta nos neutralice a nosotros.

Según Keel, además, los ácaros también han evolucionado, provocando daños en humanos pero sin llegar a ser mortal, lo que podría convertirnos en seres «no útiles» para ellos.

En animales, en cambio, no han alcanzado ese equilibrio. Por ejemplo, en los coyotes la reacción puede provocar la caída del pelo y la obstrucción de los vasos sanguíneos, además de fatiga general.

¿Una explicación para el mito?

La teoría de que los chupacabras son coyotes sarnosos explicaría por qué se les suele ver atacando el ganado.

«Los animales que sufren esta enfermedad suelen estar muy débiles», afirma OConnor.
«Si no consiguen sus presas habituales, se acercan al ganado, que es más fácil de cazar».

En cuanto a la idea de que chupan sangre como los vampiros, es posible que se trate de una exageración propia de la leyenda.
«Creo que es parte del mito», añade OConnor.

«Evolución» de una leyenda

Loren Coleman, director del Museo Internacional de Criptozoología de Portland (Maine, Estados Unidos) también es de la opinión de que los avistamientos de chupacabras, sobre todo los más recientes, podrían explicarse por la presencia de coyotes o perros sarnosos.

«Aunque no significa que explique todos los aspectos de la leyenda», puntualiza.

Por ejemplo, los más de 200 avistamientos declarados en 1995 en Puerto Rico describían criaturas que no tenían características caninas.

«En 1995 se creía que los chupacabras eran criaturas bípedas que medían aproximadamente un metro de alto y tenían pelo gris, con pinchos en la espalda», afirma Coleman. «Sin embargo, la descripción del monstruo comenzó a cambiar a finales de los 90 debido a errores de traducción en los informes».

Hacia 2000 el chupacabras original ya había sido sustituido por la figura canina: las criaturas bípedas ahora atacan al ganado sobre sus cuatro patas.

«Fue un tremendo error», reconoce Coleman.
«Ahora, con los medios describiéndolos como perros o coyotes sarnosos, ya no se oyen historias como las del principio en Puerto Rico o Brasil. Este tipo de denuncias ha desaparecido y la versión canina se ha multiplicado».

Origen del monstruo: ¿monos o películas de terror?

Entonces ¿cuál es la explicación para la leyenda?

Una posibilidad, según Coleman, es que la gente imaginó cosas tras ver una película de terror alienígena que se estrenó en Puerto Rico el verano de 1995.

«La fecha en la que se estrenó la película Species (Especie mortal) en Puerto Rico, coincide con las primeras denuncias en el país », afirma.

«En la película, la actriz Natasha Henstridge tenía pinchos en la espalda, como los de las primeras descripciones de chupacabras en 1995».

Otra teoría es que las criaturas de Puerto Rico eran en realidad monos rhesus, que suelen incorporarse usando sus patas traseras.

«Estos monos estaban siendo objeto de experimentos en Puerto Rico en ese momento, por lo que podría tratarse de un grupo que hubiera huido», añade Coleman.
«Podría tratarse de algo tan sencillo como esto, o también de algo mucho más interesante, pues en la actualidad se siguen descubriendo nuevas especies de animales».

Fuente: http://www.nationalgeographic.es/noticias/ciencia/chupacabras-la-evolucin-cre-una-leyenda

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El Chupacabras llega a México

El 1 de mayo de 1996 un reportaje en un programa de noticias de la televisión mexicana alertaba a la población sobre el creciente número de mutilaciones animales en las regiones de Jalisco, Sinaloa y Veracruz, especialmente esta última en las poblaciones de Las Trancas, Tlaliscoyan y Nachital, cuya economía gira en torno al ganado caprino.

Sin embargo la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Veracruz no realizó ninguna investigación argumentando que se habían enterado a través de los medios de comunicación. La opinión de los expertos fue que se trataban de ataques de coyotes o murciélagos.

Las primeras especulaciones hablaban de una nueva especie de murciélago gigante de metro y medio de tamaño y un peso de unos 9 kg que podría haber inmigrado procedente de Sudamérica, algo así como los enjambres de abejas asesinas africanas.

José Burria, del Departamento de Agricultura Federal, atribuyó por su parte las muertes a algún coyote o felino, posiblemente exacerbado por la sequía en el norte del país. Claro que no supo indicar por qué no habían ocurrido nunca antes en situaciones semejantes. Mientras, las historias corrían gracias a una prensa siempre ansiosa de aumentar sus dividendos, destacando en esta labor los periódicos Sol de Sinaloa y Sol de Occidente.

El miedo se iba extendiendo y las economías locales percibían los efectos de la poca predisposición a salir de sus hogares, sobre todo de noche, por parte de lugareños de las pequeñas poblaciones del norte de México. Ellos argumentaban que un humanoide mujer-lobo aullaba y gemía en la oscuridad. Este hecho tiene, según se dice, un precedente en la inusual ola de mutilaciones animales que asoló la República Dominicana en 1978. Las noticias de que seres humanos habían sido atacados por el Chupacabras encendió mucho más los ánimos.

Teodora Reyes, vecina del villorrio Alfonso Genaro Calderón (sic), en el estado de Sinaloa, mostró por televisión unas extrañas "marcas de mordiscos", que en realidad parecían laceraciones o quemaduras, producidas por una garra del Chupacabras. Sin embargo ella no fue la única. Ángel Pulido, un granjero radicado en el estado de Jalisco, mostró pinchazos semejantes en su brazo derecho debidos, según señaló, a un gigantesco murciélago que se parecía a una bruja. Y el alud aumenta de volumen conforme progresa por la ladera descendente y aparecen nuevas "víctimas" con pinchazos en puntos diversos del cuerpo y de los que no poseían conciencia.

En el estado de Nayarit, la policia judicial, según se dice, abrió fuego contra un Chupacabras en plena fuga antes de saltar una cerca de 1,80 metros.

Fuente: http://www.escalofrio.com/n/Criptozoologia/El_Chupacabras/El_Chupacabras.php